Como de costumbre paseaba por nuestro antiguo lugar de encuentro, donde nos juntábamos todos los Martes.ya no era nuestro lugar de encuentro, era un lugar por el que paseaba en mis ratos libres, ahí ya no quedaba nadie, ni la felicidad que había siempre. Pensaba que aunque ya no fuera como antes que siempre nos veíamos y estábamos juntos, iba a seguir yendo, pero ni siquiera se ha dignado a ir un solo Martes para ver si yo seguía yendo a nuestro lugar, nuestro sitio.
Un día paseando donde siempre, me di cuenta de que no estaba tan sola, había un chico al que había visto un par de veces asomado al lago, sin saber como me decidí a hablar con él. Ya que me sentía bastante mal y quería conocer gente nueva, eso me animaba bastante porque significaba hablar y saber cosas de gente que no conocía.
Unos días después, volví a pasear por el lago con la esperanza de no encontrarme a nadie, y así fue, no encontré ni a una sola persona. Eso me gustó, tenía en qué pensar y necesitaba estar sola para poder hacerlo.
Tenía que pensar en mis padres, ya que estaban en el cementerio, habían muerto en un accidente de avión. Todavía me dolía y me ponía triste el pensar en ellos, pero sabía que tarde o temprano tendría que ir a visitar su tumba, pero sólo el echo de pensar en ellos hacía que me saltara una lágrima y eso hacía que recordará que una de las personas más importantes que hubo después de mis padres era él, y ya no estaba.
Me gusta mucho la fotografía, así que me llevé la cámara para hacer unas cuantas fotos y ver como transcurría la tarde, me gusta sacar fotos de paisajes, de animales, de mis amigos (cuando los veía, porque ya hacía tiempo que no quedábamos), no sé de todo un poco.
Paseando esa tarde sumida en mis pensamientos, me senté en la hierba que había un poco más haya del lago, estaba mirando las fotos que había echo con la cámara, cuando unas manos en la espalda me sorprendieron.
Era mi nuevo amigo, Mike, no pensaba encontrármelo, pero estaba ahí sonriéndome como si me conociera desde siempre. Le pregunté qué hacía allí y me dijo que me vio y que quería seguir hablando conmigo, que le gustó nuestra conversación. Me esperaba de todo menos que me dijera que le gustó nuestra conversación ya que fue un poco mediocre, pero para gustos los colores.
Miro el lago y me doy cuenta de que ya no estaba tan triste, y me dije que para que nos conociéramos de verdad, debería contarle algo de mi y se me ocurrió decirle lo de mis padres.
+ Quiero decirte una cosa ya que nos estamos conociendo, ¿ Te acuerdas de cuándo el otro día me preguntaste sobre mis padres y no te respondí?
- Sí me acuerdo, ¿por qué? ¿me quieres contar algo sobre ellos? Dijo él.
+ Sí mis padres, han ... muerto hace unos 2 meses. ( No pude evitar echarme a llorar cuando pronuncie ``han muerto´´)
Sin decirme nada me da un abrazo y me sorprendo de que me sostenga entre sus brazos durante tanto tiempo. Sin pensar en que decir ni que hacer, me dice:
- Si quieres te puedo acompañar a ver sus tumbas, sé que es doloroso y es mejor que no lo hagas sola.
Le miro fijamente sorprendida de que alguien al que hacía unos días había conocido, había sido la persona más amable que había encontrado.
- He pasado por ello y no es nada agradable si no tienes un hombro en el que llorar y contar relatos pasados que viviste con ellos, sé que lo que yo pasé no es tan grave como lo tuyo, pero el familiar que se murió, era una persona muy importante para mí.
En ese instante comprendí que había una persona que me comprendía y ayudaba, al igual que yo a él.
Miro el lago y me doy cuenta de que ya no estaba tan triste, y me dije que para que nos conociéramos de verdad, debería contarle algo de mi y se me ocurrió decirle lo de mis padres.
+ Quiero decirte una cosa ya que nos estamos conociendo, ¿ Te acuerdas de cuándo el otro día me preguntaste sobre mis padres y no te respondí?
- Sí me acuerdo, ¿por qué? ¿me quieres contar algo sobre ellos? Dijo él.
+ Sí mis padres, han ... muerto hace unos 2 meses. ( No pude evitar echarme a llorar cuando pronuncie ``han muerto´´)
Sin decirme nada me da un abrazo y me sorprendo de que me sostenga entre sus brazos durante tanto tiempo. Sin pensar en que decir ni que hacer, me dice:
- Si quieres te puedo acompañar a ver sus tumbas, sé que es doloroso y es mejor que no lo hagas sola.
Le miro fijamente sorprendida de que alguien al que hacía unos días había conocido, había sido la persona más amable que había encontrado.
- He pasado por ello y no es nada agradable si no tienes un hombro en el que llorar y contar relatos pasados que viviste con ellos, sé que lo que yo pasé no es tan grave como lo tuyo, pero el familiar que se murió, era una persona muy importante para mí.
En ese instante comprendí que había una persona que me comprendía y ayudaba, al igual que yo a él.
